¿Sentirse Vivo?
Día 31 de Cuarentena
Ha sido un camino largo y difícil, pero a ver pasado el mes en completo en encierro es un gran avance y quiero decirte que esto ha sido complicado para muchas personas, así que deberías sentirte orgulloso. Por mi parte he tenido momentos de estrés y depresión, más en mí, siendo una persona altamente nerviosa y ansiosa, he tratado de sobrellevarlo de la mejor manera, pero definitivamente me ha costado mucho. Tuve un ataque de ansiedad o no estoy segura si era de pánico, el 10 de abril del 2020, nunca me había pasado algo así, tuve mucho miedo porque sentí que iba a morir, mi hermano y mi mamá fueron un apoyo vital ese día, o si no, no se que hubiera sido de mí; a pesar de la pandemia y del riesgo que sabiamos que implicaba salir, decidimos ir al hospital, porque después del ataque seguía sin sentirme bien, estaba mareada, el corazón sentía que se me saldría del pecho y además no podía caminar y tenia como una especie de zumbido en los oídos, pensándolo ahorita, todo pudo ser resultado de la ansiedad, pero es que había pasado mucho tiempo y sentía que podría pasar algo peor, en fin, con mi mamá fuimos a urgencias y todo lo que me dijeron era lo que ya sabía, que tenia ansiedad y que debía volver a casa porque estar en el hospital era muy riesgoso, aún así, le dije a la doctora que prefería quedarme para saber como evolucionaba y de esta manera me dejaron toda la tarde en urgencias, no había mucha gente como se veria un día normal en urgencias, pero si se podían ver a ciertas personas con diferentes afecciones que además de cansadas de estar en casa prefieron sentir un ambiente diferente e ir al hospital, me aplicaron droga, pero sinceremante me sentía igual, comencé a deseperarme y pensar en estar mejor ne casa, pero la doctora no quería darme salida hasta que pasara el tiempo que me había dicho inicialmente. Luego todo se alargo porque llegó un paciente "sospechoso" de Covid-19 (el virus que nos tiene en este cuento) la rapidez con la que actuó el personal encargado fué impresionante, aislaron a todo el mundo, enfermeras y doctores comenzaron a correr, estaban completamente cubiertos, de pies a cabeza, desinfectaron todo y al rato entraron con el paciente en camilla y lo llevaron a una sala, luego de su ingreso comenzaron de nuevo con el proceso de desinfección, incluidas las paredes, pisos y demás, fue increible ver como actuaban todos, pero al mismo tiempo tenía miedo de que el paciente estuviera contagiado y justo noostras ahí, después de unos minutos comenzaron a circular noticias de que en la ciudad de Duitama se encontraba el primer paciente positivo del virus (este paciente no era el llegó cuando estabamos ahí, era una mujer de Socha que ya estaba en piso y que fué trasladada al hospital porque en Socha no cuentan con la infraestrucutura para antender estas emergencias), que se debía tener cuidado y seguir manteniendo la cuarentena, no lo voy a negar, estábamos muy preocupadas con mi mamá y en parte me sentía culpable de estar viviendo todo eso, finalmente me dieron salida, salimos un poco asustadas, pero al llegar a casa iniciamos nuestro propio sistema de desinfección, pues ya saben, después de estar en urgencias y con un posible caso de Covid-19 era lo mejor que podíamos hacer, mi hermano nos dejó todo listo antes de encerrarse en su cuarto con nuestra gata Salem, en la entrada nos dejó un tarro de cloro con agua, bolsas de la basura para tirar los tapabocas que llevabamos, la lavadora lista para poner la ropa a lavar de una vez, apenas entramos a casa nos desnudamos completamente, desocupamos los bolsos y todo lo rociamos con la mezcla de cloro y agua, corrí con la ropa y bolsos a la lavadora, lo puse a lavar y de una me metí a bañar, mientras mi mamá esperaba en la entrada, me bañe y luego pasó ella, fue todo un ritual que hicimos pero era necesario. Y bueno se preguntarán, a todas estas, que pasó contigo, como seguías? Pues dejenme decirles que la ida al hospital no fue de mucha ayuda, y que después de leer la historia cliníca me di cuenta que lo único que me dieron fue diazepam y un medicamento para el dolor, para los que no saben el diazepam es un medicamento psiquiátrico que ayuda a controlar los síntomas de la ansiedad, fué decepcionante ver todo el riesgo que corrimos para eso, y me sentí triste también porque a las personas con problemas mentales solo nos tildan de locos, o de caprichosos o manipuladores, pero es que hay un sinfin de cosas detrás de cada enfermedad mental, realmente en el hospital no le dieron relevancia a esto y solo me dijeron vete para tu casa que aquí nos estrorbas, la verdadera razón por la que fuí es porque pensaba que tal vez me remitirian con psiquiatría, pero no fue así. Ya en casa seguía mal, mi cabeza era como una bomba a punto de explotar, tenía mareos y el mismo decaimiento de antes, y así dure casi una semana, me di cuenta que lo mejor era yo misma ayudarme y ser fuerte y pensar que todo esto algún día acabaría, a pesar de tener la restrición de no salir de casa, empecé a hacerlo (con todos los cuidados que implica) y a lugares muy cerca; la cuarentena me enseño que aunque yo amaba estar en casa y muchas veces después de diás largos lo único que deseaba era meterme en mi camita, deseaba salir y sentirme viva de nuevo, siempre era muy activa, me encanta hacer muchas cosas, no me puedo quedar quieta sin hacer nada, me encanta estar al aire libre, sentir el cantar de los pájaros, la brisa entre mi cara, las gotas de lluvia entre mi cabello, el murmulló de las personas, lo verde de la naturaleza, esa sensación de sentirnos vivos y libres, que podemos correr y gritar fuerte si lo deseamos, pero al estar tanto tiempo en casa y sin una rutina me generó mucho estrés, algo que me calmaba mucho era hacer ejercicio, es un legado enorme que mi papá me dejó, y la verdad es que lo disfruto, me gusta dar más de mí y sentir lo capaz que uno puede ser y lo fuerte que el cuerpo es, pero hace 6 años, en el primer semestre de universidad tuve una lesión en una de mis rodillas, la verdad es que esta es otra historia, pero para no hacerlo más largo, esta lesión volvió y me hizo dejar a la fuerza el ejercicio, sumado a esto no tenía nada que me hiciera sentir feliz, estaba en depresión, solo quería dormir y llorar, luego pasó lo del ataque y me prometí a mí misma no volver a decaer así, a pesar de no poder hacer mucho esfuerzo fisico, sigo moviendome, mientras veo televisión hago un pequeño trote en la sala, u otros ejercicios en los que no fuerzo mis rodillas, también empecé con algunos cursos en línea, salgo a caminar cerca a mi casa, estoy pintantdo mandalas, y claro que no todo es productividad, también me veo mis series favoritas, estoy intentando no hundirme en los pensamientos negativos y curiosamente hoy, antes de iniciar está entrada, estaba en uno de los cursos online, cuando comenzó a llover, sentí ese frío que te recorre todo el cuerpo, y solo cerre la ventana, pero la puerta de la zotea estaba abierta así que subí a cerrarla, pero al ver la lluvia tan cerca me hizo dar esa sensación de ir a tocarla y sin pensarlo me sali a mojar, estaba feliz, hacía mucho no sentía tanta paz, me acordé cuando vivia en Lima, mientras hice mi semestre de intercambio, allá no llovía y una vez cayeron pequeñas gotas y literalmente me salí del cuarto para grabarla, eso me recordó hoy, lo que me revivía sentirla, fui muy feliz hasta el punto de acostarme en el piso, mientras las gotas recorrian mi cara, a veces olvidamos estas pequeñas cosas que nos hacen revivir, esos pequeños recargos de energía que nos hace sentir vivos, esas dosis que nos impulsan a seguir a pesar de las adversidades, algunos dirán, puff es solo lluvia, si así es, y la tenemos muy seguido, depende la zona en la que se esté, pero por mi parte es algo que disfruto y amo y a pesar de tenerla seguido no la había apreciado como hoy, fue esa dosis que necesitaba para sentirme viva, esa impresión de frío sobre mis huesos, sentir que podia respirar y que mis pulmones estaban sanos, de temblar hasta donde no más y de sentir por un momento que la ansiedad había desaparecido, antes de bajar me abracé a mi mísma y me pedí perdón por como me había tratado, por enfermermarme y luego agradecí por estar viva, fué algo mágico. Puede que lo tuyo no sea la lluvia pero seguramente encontrarás esa percepción de sentirse vivo en alguna otra cosa por más pequeña que parezca, solo hay que recordarnos a diario encontrar esto que nos mueve, disfrutarlo y aprovecharlo y recordar siempre agradecer.
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